El 30 de diciembre de 2009 la Dra. en Ciencias de la Educación Edith Litwin, Secretaria de Asuntos Académicos de la Universidad de Buenos Aires, envió una carta "a los padres y familias de los ingresantes a los establecimientos secundarios de la UBA" en la que saluda a sus destinatarios, los felicita y les da la bienvenida de rigor a la comunidad educativa de las Escuelas Medias.
La misiva transita mucho de los lugares esperables en las comunicaciones de este tipo:
- "Nuestra Universidad tiene una larga y productiva trayectoria pedagógica y es, en muchos campos, un referente importante de la región y el mundo".
- "Ustedes han puesto a sus hijos bajo nuestra orientación y con ello han dado una prueba más de la confianza que despiertan nuestros claustros. Para nosotros, esa decisión que ustedes han adoptado representa un compromiso central".
Y así por el estilo.
Sin embargo, lo interesante de la carta de la Dra. Litwin reside en otra parte, en aquella que concierne a "pensar las mejores condiciones para la educación de estos niños y jóvenes", en general, y, en particular, al Turno Vespertino del CNBA (y no, como veremos, de la ESCCP). Es necesario que leamos con atención esta sección:
"Definir lo mejor de una pedagogía para los adolescentes y los jóvenes no es sencillo en una época como la que vivimos (...).
La época nos desafía con posibilidades inimaginables hace unos años pero también nos plantea incertidumbres y posibles riesgos que debemos atender para que la educación de nuestros hijos transcurra en ambientes inteligentes y seguros que los estimulen a dar de sí lo mejor de sus posibilidades.
Los adultos destacados por sus cualidades académicas y poseedores de la valentía que requieren los tiempos, como sin duda son nuestros profesores, serán capaces de encontrar y hacer los cambios que las escuelas en su dinamismo cotidiano requieren para garantizar esos ambientes.
En el tema de pensar las mejores condiciones para la educación de estos niños y jóvenes no hay problemas pequeños ni poco importantes. Desde los mejores horarios para el estudio hasta las cuestiones más sofisticadas en cuanto al nivel de los contenidos disciplinares pasando por toda la gama de cuestiones que garantizan un trato físico, emocional y social adecuado [sic]. Todas son cuestiones a ser tomadas en cuenta, analizadas, evaluadas y objeto de revisión y ajuste, si ello se hace necesario (...).
Hemos solicitado a la Sra. Rectora del Colegio Nacional Buenos Aires[sic] que arbitre todos los medios a su alcance para que, sin que se pierdan puestos de trabajo docente ni disminuya la cantidad de alumnos ingresantes, los menores que próximamente asistirán al Colegio Nacional de Buenos Aires puedan hacerlo en turnos diurnos y reciban toda la seguridad que nuestro cuidado puede ofrecerles. Respondemos así a la amplia solicitud de padres que velan por el cuidado de los jóvenes, pretenden preservar espacios de encuentros familiares en los horarios habituales de reunión y, se preocupan por la seguridad de sus hijos en la zona del establecimiento [el resaltado es nuestro].
Con el deseo de un buen inicio de este trayecto de formación que en el 2010 inician sus hijos los saluda cordialmente..."
Resumiendo: en esta carta la Secretaria de Asuntos Académicos de la UBA informa que le han solicitado -¿quiénes? ¿Ella y el Rector de la UBA? ¿Ella y el Consejo Superior?- a la Rectora del CNBA algo bastante difícil de hacer: trasladar las divisiones de Primer Año 2010 del TV a los Turnos Mañana y Tarde... eso sí: "sin que se pierdan puestos de trabajo docente ni disminuya la cantidad de alumnos ingresantes".
¿Por qué decimos que, a nuestro entender, esto implica una tarea difícil? Pues porque la Dra. Litwin escoge lisa y llanamente ignorar una cuestión fundamental: ¿en qué aulas estudiarán los alumnos de Primer Año? ¿Está la infraestructura del CNBA en condiciones de ver aumentada en esa cantidad los alumnos durante los "turnos diurnos"? ¿Qué se piensa hacer en los años siguientes?
Estas preguntas quedan sin respuesta. Ahora bien, ¿qué argumentos esgrime la Dra. Litwin para solicitar esa modificación? Los acabamos de leer: parece ser que la noche no es el mejor momento para estudiar, parece ser que la zona cercana al Cabildo es muy insegura, parece ser que ese horario perturba "espacios de encuentros familiares".
Demos por válidos estos argumentos. Una pregunta inocente, entonces, se nos origina: si la Dra. Litwin está tan preocupada por estas cuestiones que atañen a los jóvenes y a sus familias, ¿por qué no pide el mismo cambio en la ESCCP? ¿Acaso la calle Marcelo T. de Alvear es significativamente más segura que Bolívar? ¿Acaso la oscuridad de la noche contribuye a formar mejores peritos mercantiles, pero conspira contra el estudio de los bachilleres? ¿Acaso las familias de la ESCCP no se preocupan por estos asuntos?
(Estas preguntas se originan tras haber aceptado los argumentos de la carta. Otro camino a recorrer sería el de demostrar que dichos argumentos no son válidos o suficientes como para solicitar los cambios pedidos. Dejamos esta tarea -no muy ardua- en manos de los lectores).
Fuentes cercanas a Rectoría nos han informado que un día anterior, el 29 de diciembre, la Dra. Litwin había comunicado a la Rectora del CNBA el cierre del TV a partir del año 2010. Lamentablemente, no contamos con una copia de dicha notificación. De cualquier manera, inmediatamente el Consejo de Escuela Resolutivo, la Asociación de Profesores y los Jefes de Departamento se manifestaron enérgicamente en contra de cualquier tipo de medida en detrimento del TV y solicitaron la continuidad del proceso de ampliación del mismo (estos documentos, al igual que la carta de la Dra. Litwin, fueron publicados en la página web del CNBA).
El TV, que dos años atrás iniciaba por medio del CS de la UBA un positivo proceso de ampliación (ver "Tres nuevas divisiones para el Turno Vespertino") encuentra ahora una dura traba en la Secretaria de Asuntos Académicos, que promueve ya sea la reducción del mismo, ya sea su cierre definitivo. La pregunta -una vez más, inocente, ingenua- es ineludible: ¿por qué? Tratemos de especular e indagar un poco:
- Por esa misma época -diciembre de 2009- fuentes cercanas a Vicerrectoría nos transmitían su sorpresa ante cierto ensañamiento que notaban en las autoridades de la UBA con respecto al CNBA. ¿Es suficiente este ensañamiento para responder al interrogante de por qué se pretende reducir el TV en una escuela media de la UBA y no en otra? ¿En qué consiste dicho ensañamiento? (Volveremos en otra ocasión sobre este punto).
- Una solicitud de cierre o reducción de un turno -vale decir, una medida de considerable magnitud-, ¿no amerita una nota del Rector o del Consejo Superior? Más allá de las funciones que le son propias, ¿por qué es la Dra. Litwin la encargada de solicitar ese cambio y de comunicarlo tan particularmente a los padres de los alumnos ingresantes? No entendemos mucho de esto, pero frases tales como "dar/ no dar la cara" y "pagar el costo político" nos resuenan como ecos en una oscura y vespertina noche.
Terminemos con una nueva pregunta ingenua, acaso la más ingenua de todas:
- ¿Por qué estas cuestiones tan importantes salen siempre a la luz antes de un receso?
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