viernes, 30 de julio de 2010

La alegoría de la caverna

Al igual que las proteínas a alta temperatura -y tal como sentencia el cronista Julio Bazán cuando presencia una batahola- la situación entre las autoridades de la UBA y el CNBA "se ha desnaturalizado".
Julio (el mes, no el cronista) se inicia con muchos rumores sobre la continuidad de las autoridades del CNBA, tanto en los claustros como en la prensa.
Trascribimos un artículo publicado por Javier Lorca en Página 12 el día martes 13 de julio pues consideramos que, hasta ese día, resumía muy bien el estado de la cuestión (de cualquier manera, los invitamos a consultar en Internet la gran cantidad de artículos publicados sobre el tema).

Más cerca de la destitución

El consejo de la universidad tratará un despacho, aprobado ayer en comisión, que recomienda el cese de González Gass. La cuestionan por abrir nuevos cursos vespertinos, defendidos por la comunidad del colegio. Ella asegura que “cajonearon” los expedientes.

Por primera vez, la UBA podría destituir a un rector del Colegio Nacional de Buenos Aires. El conflicto entre las autoridades de ambas instituciones derivaría mañana en la remoción de Virginia González Gass, con mandato hasta mayo de 2011. Ayer, la comisión de interpretación y reglamento del Consejo Superior de la UBA aprobó un despacho recomendando cesar en sus funciones a la rectora: ese dictamen será tratado este miércoles por el consejo y todo indica que el bloque mayoritario avalará el despido impulsado por el titular de la universidad, Rubén Hallú.
El dictamen aprobado ayer propone el cese inmediato de González Gass y la designación “en forma transitoria” de uno de los actuales vicerrectores. Luego, le encomienda al Consejo Resolutivo del colegio que eleve una terna no vinculante de candidatos a rector, en un plazo perentorio de 45 días corridos.
Como informó este diario, las autoridades de la UBA pretendían que González Gass renunciara, pero la rectora insistió en completar el mandato para el que fue elegida en 2007. Hace dos semanas, Hallu le había enviado una nota solicitándole candidatos para reemplazarla. Pero el Consejo Resolutivo del Nacional –formado por representados de docentes, alumnos, graduados y trabajadores– rechazó la solicitud y pidió que se respetaran los plazos previstos. Por eso, el rectorado de la UBA decidió recurrir al Consejo Superior.
“La relación con la rectora venía mal desde hacía meses. Principalmente, porque avanzó con designaciones docentes sin contar con el respaldo presupuestario”, argumentó el secretario general de la UBA, Carlos Mas Vélez. “Pero el problema no se circunscribe a esto. Hay claras desavenencias entre el rectorado de la universidad y lo que ella ejecuta en la escuela, y en esa condiciones se hace muy difícil planificar y gestionar cuestiones académicas y administrativas”, agregó el funcionario. “Jamás hubo una intervención de este tipo en el colegio. Es lamentable”, dijo González Gass. La rectora defendió su gestión ante las acusaciones de la UBA, en particular, la ampliación del turno vespertino.
Desde hace veinte años, en ese turno funcionaban dos divisiones por año. Con apoyo de la escuela, González Gass promovió la creación de tres cursos más. “Eso fue aprobado por el Consejo Superior de la universidad en 2007, a través de la resolución 3493/07.” Según la rectora, en ese expediente ya estaba prevista la ampliación anual de cada división –primer año empezó en 2008 y en 2010 llegó a tercer año–, con su consiguiente financiamiento. Pero asegura que entre noviembre pasado y la actualidad el rectorado de la universidad “cajoneó” los pedidos formales para abrir los cursos, así como ocho notas reclamando pronto despacho. “Si yo no hubiera abierto los cursos, podrían haberme acusado de incumplir con la resolución de 2007”, sostuvo. “Ahora me acusan por haberlo hecho.”
En realidad, al menos desde fines del año pasado, la UBA pretendía que el colegio fuera suprimiendo en forma paulatina el turno noche. Así lo comunicó la Secretaría de Asuntos Académicos de la universidad, aduciendo razones de “seguridad” para los alumnos y la necesidad de “preservar espacios de encuentros familiares en los horarios habituales”. Sin embargo, en diciembre de 2009, la iniciativa fue rechazada en duros términos por el Consejo Resolutivo de la escuela, por la Asociación de Docentes y por los jefes de departamentos.
Si bien en la larga historia del Nacional de Buenos Aires hubo numerosas destituciones de autoridades, hasta ahora, en democracia y con la autonomía universitaria vigente, nunca la UBA separó a un rector.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/universidad/10-149361-2010-07-13.html (ver "El pulpo Paul).

En esas semanas, fuentes cercanas a Rectoría nos informaban acerca de invitaciones informales por parte de las autoridades de la UBA hacia González Gass para resolver una salida elegante. Incluso llegaron a mencionarse ofertas para que ocupara otros cargos directivos en otras dependencias de la Universidad. La condición, claro está, era que renunciara a su puesto como Rectora del CNBA.

Ahora bien, ¿por qué quiere la UBA que renuncie González Gass? ¿Porque abrió divisiones en el TV? ¿Por el hecho de que existen "claras desavenencias entre el rectorado de la universidad y lo que ella ejecuta en la escuela, y en esa condiciones se hace muy difícil planificar y gestionar cuestiones académicas y administrativas”, como señala Mas Vélez al periodista de Página 12? ¿Por su afiliación política (es militante del Partido Socialista Auténtico -actualmente parte de Proyecto Sur, de Pino Solanas- y de la Unión de Trabajodes de la Educación -UTE-)? ¿Porque se negó terminantemente a negociar la venta del Campo de Deportes? ¿Porque era necesario su cargo para devolver favores políticos relacionados tanto con las elecciones en la Universidad como en la Unión Cívica Radical? ¿Porque era muy cabrona y sus actitudes ya caían demasiado mal? ¿Porque su gestión era decididamente mala?

Las especulaciones se multiplican. De todas maneras, creemos que no es necesario ir tan lejos; el análisis de los documentos -tal cual hemos estado intentado realizar hasta el momento- alcanza y sobra para demostrar o no tanto la legalidad como la legitimidad de lo actuado por las diferentes partes implicadas.

Pero también somos conscientes de que podríamos estar desarrollando cierta ingenuidad y de que podría aplicarse a nuestro caso una versión algo modificada de la alegoría de la caverna de Platón, según la cual no seríamos más que hombres encadenados en el fondo de una cueva, limitados a mirar una pared sobre la que se proyectan documentos (cartas y resoluciones), que no son más que la sombra -falsa- de una Verdad que ocurre fuera de la caverna y que se resuelve a través de negociaciones (por poder, por simpatías personales, por dinero...). La gran diferencia entre esta versión y la escrita por Platón residiría en un pequeño detalle: el exterior de nuestra cueva sería -paradójicamente- mucho más oscuro que el interior.

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