viernes, 30 de julio de 2010

La alegoría de la caverna

Al igual que las proteínas a alta temperatura -y tal como sentencia el cronista Julio Bazán cuando presencia una batahola- la situación entre las autoridades de la UBA y el CNBA "se ha desnaturalizado".
Julio (el mes, no el cronista) se inicia con muchos rumores sobre la continuidad de las autoridades del CNBA, tanto en los claustros como en la prensa.
Trascribimos un artículo publicado por Javier Lorca en Página 12 el día martes 13 de julio pues consideramos que, hasta ese día, resumía muy bien el estado de la cuestión (de cualquier manera, los invitamos a consultar en Internet la gran cantidad de artículos publicados sobre el tema).

Más cerca de la destitución

El consejo de la universidad tratará un despacho, aprobado ayer en comisión, que recomienda el cese de González Gass. La cuestionan por abrir nuevos cursos vespertinos, defendidos por la comunidad del colegio. Ella asegura que “cajonearon” los expedientes.

Por primera vez, la UBA podría destituir a un rector del Colegio Nacional de Buenos Aires. El conflicto entre las autoridades de ambas instituciones derivaría mañana en la remoción de Virginia González Gass, con mandato hasta mayo de 2011. Ayer, la comisión de interpretación y reglamento del Consejo Superior de la UBA aprobó un despacho recomendando cesar en sus funciones a la rectora: ese dictamen será tratado este miércoles por el consejo y todo indica que el bloque mayoritario avalará el despido impulsado por el titular de la universidad, Rubén Hallú.
El dictamen aprobado ayer propone el cese inmediato de González Gass y la designación “en forma transitoria” de uno de los actuales vicerrectores. Luego, le encomienda al Consejo Resolutivo del colegio que eleve una terna no vinculante de candidatos a rector, en un plazo perentorio de 45 días corridos.
Como informó este diario, las autoridades de la UBA pretendían que González Gass renunciara, pero la rectora insistió en completar el mandato para el que fue elegida en 2007. Hace dos semanas, Hallu le había enviado una nota solicitándole candidatos para reemplazarla. Pero el Consejo Resolutivo del Nacional –formado por representados de docentes, alumnos, graduados y trabajadores– rechazó la solicitud y pidió que se respetaran los plazos previstos. Por eso, el rectorado de la UBA decidió recurrir al Consejo Superior.
“La relación con la rectora venía mal desde hacía meses. Principalmente, porque avanzó con designaciones docentes sin contar con el respaldo presupuestario”, argumentó el secretario general de la UBA, Carlos Mas Vélez. “Pero el problema no se circunscribe a esto. Hay claras desavenencias entre el rectorado de la universidad y lo que ella ejecuta en la escuela, y en esa condiciones se hace muy difícil planificar y gestionar cuestiones académicas y administrativas”, agregó el funcionario. “Jamás hubo una intervención de este tipo en el colegio. Es lamentable”, dijo González Gass. La rectora defendió su gestión ante las acusaciones de la UBA, en particular, la ampliación del turno vespertino.
Desde hace veinte años, en ese turno funcionaban dos divisiones por año. Con apoyo de la escuela, González Gass promovió la creación de tres cursos más. “Eso fue aprobado por el Consejo Superior de la universidad en 2007, a través de la resolución 3493/07.” Según la rectora, en ese expediente ya estaba prevista la ampliación anual de cada división –primer año empezó en 2008 y en 2010 llegó a tercer año–, con su consiguiente financiamiento. Pero asegura que entre noviembre pasado y la actualidad el rectorado de la universidad “cajoneó” los pedidos formales para abrir los cursos, así como ocho notas reclamando pronto despacho. “Si yo no hubiera abierto los cursos, podrían haberme acusado de incumplir con la resolución de 2007”, sostuvo. “Ahora me acusan por haberlo hecho.”
En realidad, al menos desde fines del año pasado, la UBA pretendía que el colegio fuera suprimiendo en forma paulatina el turno noche. Así lo comunicó la Secretaría de Asuntos Académicos de la universidad, aduciendo razones de “seguridad” para los alumnos y la necesidad de “preservar espacios de encuentros familiares en los horarios habituales”. Sin embargo, en diciembre de 2009, la iniciativa fue rechazada en duros términos por el Consejo Resolutivo de la escuela, por la Asociación de Docentes y por los jefes de departamentos.
Si bien en la larga historia del Nacional de Buenos Aires hubo numerosas destituciones de autoridades, hasta ahora, en democracia y con la autonomía universitaria vigente, nunca la UBA separó a un rector.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/universidad/10-149361-2010-07-13.html (ver "El pulpo Paul).

En esas semanas, fuentes cercanas a Rectoría nos informaban acerca de invitaciones informales por parte de las autoridades de la UBA hacia González Gass para resolver una salida elegante. Incluso llegaron a mencionarse ofertas para que ocupara otros cargos directivos en otras dependencias de la Universidad. La condición, claro está, era que renunciara a su puesto como Rectora del CNBA.

Ahora bien, ¿por qué quiere la UBA que renuncie González Gass? ¿Porque abrió divisiones en el TV? ¿Por el hecho de que existen "claras desavenencias entre el rectorado de la universidad y lo que ella ejecuta en la escuela, y en esa condiciones se hace muy difícil planificar y gestionar cuestiones académicas y administrativas”, como señala Mas Vélez al periodista de Página 12? ¿Por su afiliación política (es militante del Partido Socialista Auténtico -actualmente parte de Proyecto Sur, de Pino Solanas- y de la Unión de Trabajodes de la Educación -UTE-)? ¿Porque se negó terminantemente a negociar la venta del Campo de Deportes? ¿Porque era necesario su cargo para devolver favores políticos relacionados tanto con las elecciones en la Universidad como en la Unión Cívica Radical? ¿Porque era muy cabrona y sus actitudes ya caían demasiado mal? ¿Porque su gestión era decididamente mala?

Las especulaciones se multiplican. De todas maneras, creemos que no es necesario ir tan lejos; el análisis de los documentos -tal cual hemos estado intentado realizar hasta el momento- alcanza y sobra para demostrar o no tanto la legalidad como la legitimidad de lo actuado por las diferentes partes implicadas.

Pero también somos conscientes de que podríamos estar desarrollando cierta ingenuidad y de que podría aplicarse a nuestro caso una versión algo modificada de la alegoría de la caverna de Platón, según la cual no seríamos más que hombres encadenados en el fondo de una cueva, limitados a mirar una pared sobre la que se proyectan documentos (cartas y resoluciones), que no son más que la sombra -falsa- de una Verdad que ocurre fuera de la caverna y que se resuelve a través de negociaciones (por poder, por simpatías personales, por dinero...). La gran diferencia entre esta versión y la escrita por Platón residiría en un pequeño detalle: el exterior de nuestra cueva sería -paradójicamente- mucho más oscuro que el interior.

Estación de servicio


El chascarrillo es algo tonto y, además, inexacto: si González Gass hubiese sido efectivamente gasolera, no habría habido tantos problemas...

La semana de la dulzura

El 29 de junio de 2010 el Dr. Rubén Hallú, médico veterinario y Rector de la Universidad de Buenos Aires, envía una carta a la Rectora del CNBA en la que manifiesta lo siguiente:

"Por la presente me dirijo a usted en el marco de los dispuesto por el Reglamento General para los Establecimientos de Enseñanza Secundaria de la Universidad de Buenos Aires, aprobado por Resolución (CS) Nº 4767/2008, a fin de solicitarle que en virtud de lo establecido por el artículo 23 del mencionado reglamento me remita, antes del 7 de julio próximo, una terna de candidatas/os a Rector/a del Colegio Nacional de Buenos Aires (...)" [El resaltado nos pertenece].

En la misma nota, el Dr. Hallú, teniendo en cuenta los diferentes claustros que componen el Consejo de Escuela Resolutivo (CER), sugiere una forma de elaboración de esa terna y transcribe el citado artículo 23 para justificar su pedido y explicitar su legitimad.

El pedido del Dr. Hallú es legítimo -desde luego que lo es-; el problema reside en el plazo estipulado extremada e injustificadamente breve: del 29 de junio al 7 de julio. Sólo una semana para que los candidatos presenten sus proyectos, para analizarlos en el CER, para elaborar la terna...
Por otra parte, ¿por qué se otorga sólo una semana de plazo si el mandato de la Lic. González Gass como rectora finaliza en mayo de 2011?
El mismo CER es el encargado de enviarle una carta al Dr. Rubén Hallú el día 2 de julio señalando la inconveniencia -rayana en la irregularidad, según nuestro punto de vista- de lo estipulado en su carta:

"Atento a lo establecido por la Resolución (CS) Nº 4767/2008 y considerando que el vencimiento del término por el cual fue designada la Rectora vence en mayo de 2011, entendemos que la fecha expuesta por el Rectorado de la UBA (...) no responde a los tiempos requeridos.
El insuficiente plazo, impide que aquellos docentes del Colegio, que se encuentren interesados en presentarse como posibles candidatos, tengan la oportunidad de exponer un proyecto acorde a la circunstancia. Más aún considerando, que la Comunidad Educativa como así también el Consejo Resolutivo debería tener la oportunidad de estudiar y discernir adecuadamente cada uno de los proyectos propuestos".

Una vez más, insistimos con nuestras preguntas ingenuas: ¿cuál es el apuro? ¿No es demasiado evidente la imposibilidad de cumplir con lo solicitado en tan corto plazo? ¿Por qué no se respondió a la carta del CER extendiendo la fecha propuesta para la presentación de la terna?
Ensayaremos una respuesta osada: la carta del Dr. Rubén Hallú -absurda (¿hipócrita, acaso?) por el plazo que estipulaba- no era más que una sentencia. Los días de González Gass estaban contados.

Para aquellos que todavía no pueden creer el plazo indicado por el Dr. Hallú, aquí tienen la carta para comprobarlo con sus propios ojos. De yapa, la respuesta del CER (¿no tendrían que haber explicitado un pedido de prórroga?).

jueves, 29 de julio de 2010

¿Presupuesto? ¡Por supuesto!

El 12 de mayo de 2010 el pedido de refuerzo presupuestario realizado por el CNBA el 5 de noviembre de 2009 -y que inicia el expediente Nº 28 472/09- encuentra finalmente una resolución: el Consejo Superior de la UBA resuelve asignar $600 000 "con destino específico a financiar los gastos que demande la creación de Tres Divisiones de Tercer Año del Turno Vespertino".
La noticia es muy buena y atañe, directamente, a profesores, ayudantes y preceptores -que a partir de esa fecha podrán recibir sus haberes- e, indirectamente, a toda la comunidad educativa -que debería ver con beneplácito que se cumpla con la Resolución Nº 3493 y se continúe con el proceso de ampliación del TV del CNBA-.
Sin embargo, si observamos la Resolución en cuestión -la del 12 de mayo, la Nº 400- comprendemos que el CS actúa como a regañadientes, negando el hecho de que el pedido del CNBA se ajustaba desde un principio a derecho.
En este sentido, resultan más que significativos muchos de los considerandos de dicha resolución. Detengámonos en algunos de ellos y realicemos algunas observaciones:

- "Que sin contar de la asignación de financiamiento por parte de este cuerpo, la Rectora del Colegio Nacional de Buenos Aires, ha ordenado el inicio de las clases y designado a los docentes al frente de los cursos requeridos".

Esto es verdad, pero también es verdad que las clases habían comenzado el 22 de marzo (casi dos meses antes que esta resolución, del 12 de mayo) y que el pedido había sido realizado el 5 de noviembre del año anterior (casi seis meses antes que esta resolución). Y también es verdad, en todo caso, que la Resolución Nº 3493 suponía la apertura de estos cursos, pero ya nos hemos referido sobremanera a este punto.
Ahora bien, ¿qué esperaba el CS? ¿Que empezaran las clases normalmente, sin los alumnos de los cursos nuevos de Tercer Año? ¿Que los docentes de dichos cursos trabajaran ad honorem? (Lamentablemente, ésta es una práctica más que habitual en muchas de las dependencias de la UBA). ¿Que las autoridades del CNBA -sin ningún tipo de anuncio oficial o apoyo por parte de la UBA- se expusieran a indicar la no apertura de los cursos? ¿Cómo habría reaccionado el resto de la comunidad educativa? Seguramente, las clases no habrían comenzado normalmente; y, sin embargo, lo hicieron y se desarrollaron con total y absoluta normalidad (hasta que... bueno, ya llegaremos a ese punto).

- Que, en el entendimiento que corresponde abonar los salarios a los docentes designados, es menester que la Comisión de Enseñanza y la Secretaría Académica del Rectorado se expidan sobre la cuestión de fondo vinculada a determinar la efectiva necesidad de creación de los cursos actuales y futuros, su cuantificación y justificación académica.

Totalmente de acuerdo. Desde ya que es necesario justificar la creación de nuevos cursos. Ya hemos hablado (ver "Tres nuevas divisiones para el Turno Vespertino") de las mejoras cualitativas y cuantitativas y de lo positivo de todo proceso de ampliación de una educación pública de excelencia. También hemos señalado que la apertura de cursos fue aprobada por el CS en 2007. Y también hemos observado (ver "Libre, como el sol cuando amanece") que la elevada cantidad de alumnos libres podía redundar en un argumento para justificar la no apertura de cursos.
Ahora bien, si el CS decide volver sobre sus pasos y considerar que es ocioso abrir cursos en el TV del CNBA, o que es imposible hacerlo por la carga presupuestaria que dicha ampliación implicaría, o que las autoridades actuales del CNBA no merecen un gesto de ese tipo, perfecto. Pero que lo digan, lo escriban, lo firmen, lo justifiquen. La búsqueda de una educación pública de excelencia no debe ser una bandera electoralista o un eslogan vacío de contenido; debe manifestarse en acciones concretas. Retacear el presupuesto necesario para continuar un proceso de apertura y ampliación de ese tipo de educación, o encontrar los vericuetos posibles para zafar de la carga presupuestaria que un cambio de esas características exigiría no son, evidentemente, acciones que se conduzcan en esa dirección.

- Que la asignación transitoria de fondos no implica justificación de la actuación de las Autoridades del Colegio Nacional de Buenos Aires sino que, por el contrario, viene a subsanar una acción que de igual manera, impactaría sobre el presupuesto de la Universidad.

Aquí nos encontramos con varias cuestiones. Las autoridades del CNBA actuaron sin autorización del CS. Esto es así y ya hemos dado nuestra interpretación de por qué fue así.
Lo actuado por el CNBA impactaría -tarde o temprano- en el presupuesto de la UBA porque los docentes a cargo de los cursos nuevos -tarde o temprano- deberían cobrar sus sueldos (por no mencionar otras cuestiones legales menores como las siguientes: ¿eran empleados del CNBA los docentes que estaban frente a los cursos creados antes de esta resolución? ¿Sobre quién habría caído la responsabilidad legal ante cualquier hecho desafortunado que pudiera haber ocurrido en las aulas de esas divisiones? ¿Tenían esos profesores cobertura de ART antes de esa resolución? Y así por el estilo). En definitiva, el CS mismo admite que no actúa por filantropía sino porque hace lo que debe hacer.
Por último, es necesario señalar algo muy importante. Evidentemente, hay una contradicción entre la interpretación que hemos hecho de la Resolución Nº 3493 y el manejo del presupuesto del CNBA. Si dicha resolución supone el aumento de cursos hasta 2012, ¿por qué cada año deben realizarse pedidos de refuerzo puntuales y específicos? De no ser así, esta resolución no vendría a subsanar más que la omisión en el presupuesto de una acción previamente aprobada y acordada. Es posible, empero, que los pedidos anuales de refuerzo se relacionen con cuestiones administrativas que desconocemos -y sobre las cuales bien valdría la pena instruirse-.

- Que corresponde que las Autoridades del Colegio Nacional de Buenos Aires, en conjunto con representantes de la Secretaría de Hacienda y Administración del Rectorado, determinen las medidas a seguir tendientes a a la reducción del impacto presupuestario y financiero real de la creación de los cursos.

Una vez más, totalmente de acuerdo. La apertura de cursos incide en el presupuesto, y esto debe ser analizado. ¿Hay que redistribuir partidas? ¿Hay que realizar ajustes en otros sectores? ¿Hay que buscar formas encubiertas de arancelamiento? ¿Hay que pedirle más presupuesto al Estado Nacional? ¿No le sobra a nadie $600 000 por ahí? Eso sí: $600 000 (o más, llegado el caso) este año, y en 2011 y en 2012. ¿Acaso no estipulaba eso la Resolución Nº 3493? Las "medidas tendientes a la reducción del impacto presupuestario y financiero real de la creación de los cursos" deberían haberse trabajado antes... ¿o acaso esperaban que el CNBA se valiera de sus propios recursos? (Hay muchas facultades de la UBA que manejan este aspecto cada vez con mayor eficacia y picardía, pero ése es otro tema).

Esto en lo que respecta a los considerandos. Veamos ahora algunos de los artículos de la Resolución:

ARTÍCULO 1º.- Encomendar a la Secretaría de Hacienda y Administración del Rectorado y las autoridades del Colegio Nacional de Buenos Aires la coordinación, desarrollo y planificación de una propuesta integral de financiamiento para la apertura de los cursos correspondientes al Tercer año del Turno Vespertino.

- ¡Totalmente de acuerdo! Pero... ¿por qué no se hizo esto antes? Si la aprobación de la apertura de cursos data de diciembre de 2007, ¿qué hicimos durante los últimos dos años?

ARTÍCULO 2º.- Encomendar a la Comisión de Enseñanza y la Secretaría Académica de este Rectorado que determinen la efectiva necesidad de creación de los cursos actuales y futuros, su cuantificación y justificación académica.

- Momento... ¿No realizaron este análisis antes de aprobar la Resolución 3493? ¿Qué cambió en dos años?
Por otra parte, la Secretaria de Asuntos Académicos -la Dra. Edith Litwin- (ver "Una carta que corta") ya disertó sobre la inconveniencia del TV. En todo caso, sería bueno escuchar y leer las opiniones de otras autoridades de la UBA sobre algunos temas relacionados con este problema. Por ejemplo: ¿es necesario aumentar los cursos del CNBA? (Si siempre tenemos problemas con los que son ahora, imagínense los que tendríamos si fueran más; además, ¿para qué aumentar los cursos, si después los alumnos no estudian nada y se quedan libres?) ¿Vale la pena destinar fondos para ese fin? ¿Vale la pena exigir más presupuesto?

Recapitulando: en diciembre de 2007 se aprueba la expansión del TV del CNBA desde 2008. En diciembre de 2009, en cambio, dicho proceso es puesto en jaque. El CNBA continúa con dicho proceso, pese a no contar con el aval de la UBA. El 12 de mayo de 2010 la UBA otorga $600 000 para solventar las nuevas divisiones pero sin que esto implique "justificación de la actuación de la Autoridades del Colegio Nacional de Buenos Aires". Pronto se vería cuán lejos estaba el CS de justificar a las autoridades del CNBA.

La Resolución Nº 400, para leer, comentar y analizar.

Lo mejor para su mascota

El Dr. Rubén Hallú es, claro está, médico veterinario.

Las buenas y las malas intenciones

El 5 de noviembre de 2009 la Licenciada en Letras Virginia González Gass, Rectora del CNBA, envía una nota al Dr. Carlos Mas Vélez, abogado y Secretario General de la UBA, en la que solicita "un refuerzo presupuestario para el año próximo con el fin de solventar el crecimiento que, en horas de clase y cargos docentes" implicaría la apertura de tres nuevos cursos en Tercer Año del TV durante 2010.
En la carta se contextualiza el pedido y se lo deriva de la Resolución (CS) 3493/07 (ver al respecto "Tres nuevas divisiones para el Turno Vespertino"). Sin embargo, la solicitud presenta una errata: se señala un incremento de 39 horas cátedra cuando en realidad correspondía decir 117 (39 horas multiplicadas por tres cursos).
El lunes 9 de noviembre del mismo año, empero, en una nueva nota dirigida al Secretario General se rectifica el pedido, colocándose la cantidad correcta de horas cátedra.
La solicitud, una vez más, parece no estar bien confeccionada: el 13 de noviembre la Secretaria de Asuntos Académicos -Dra. Edith Litwin- indica "vuelva al COLEGIO NACIONAL BUENOS AIRES [sic] para que se sirva informar la matrícula discriminada por año de estudio, divisiones y turnos para las dos últimas cohortes de estudiantes".
El 20 de noviembre, tal cual lo pedido, tanto la Secretaria del CNBA -Patricia Isabel Basualdo- como la Rectora firman la nota mediante la cual se envía la información requerida por la Secretaria de Asuntos Académicos: la cantidad de alumnos inscriptos en Primer y Segundo Año en los tres turnos del CNBA.
¿Cómo debemos interpretar ese pedido? Suponemos que de la siguiente manera: a través de la Secretaria de Asuntos Académicos, la UBA procura informarse para determinar -o, al menos, comenzar a analizar- si, desde el punto de vista de la cantidad de alumnos, está justificada la apertura de tres nuevas divisiones en el TV del CNBA, con el consecuente "refuerzo presupuestario" que dicha ampliación implicaría.
Desde una perspectiva que tenga en cuenta exclusivamente la administración de los recursos, el pedido de información no estaría para nada mal visto. Ahora bien, si tenemos en cuenta que el CS resolvió en 2007 abrir tres divisiones más y que la creación de nuevos cursos en un colegio de excelencia académica, público y gratuito, debería ser parte de una política declarada, sustentable y consecuente de la Universidad, el mismo pedido de información no suena tan armonioso.

¿Escondía ese pedido de información alguna intención particular (léase buscar justificar el incumplimiento de la Resolución 3493 y la interrupción del proceso de expansión del TV del CNBA)? No tenemos forma de conocer la respuesta, aunque sí de sospecharla.

Ahora bien, estamos perdiendo de vista un hecho fundamental. Más allá del error en el pedido del refuerzo presupuestario, de la respuesta de la Secretaria de Asuntos Académicos, del manejo de los recursos y de las políticas de la Universidad, hay un hecho objetivo e indiscutible: al menos desde el 5 de noviembre de 2009 las autoridades de CNBA inician un pedido formal de aumento de presupuesto para abrir nuevas divisiones durante 2010 -lo que, por otra parte, cumpliría con una resolución de 2007-.

El verano de 2010 se inició con un TV amenazado (ver "Una carta que corta"). La apertura de divisiones en Primer Año del TV no podía ser puesta en duda: las vacantes del Curso de Ingreso habían sido contabilizadas considerando dichas divisiones. Además, ya se encontraban trabajando profesores, ayudantes y preceptores en dichos cursos. Pero sí podía atacarse aquello que todavía no existía -por más que la Resolución 3493 le diera entidad-: las nuevas divisiones de Tercer Año.
Y llegamos aquí al problema principal: ¿qué pasó con el pedido de refuerzo de presupuesto realizado por el CNBA el 5 de noviembre de 2009? ¿La carta del 30 de diciembre de la Secretaria de Asuntos Académicos alcanza para determinar que el pedido fue negado? ¿Por qué no determinaron por escrito el Rector o el Consejo Superior de la UBA la no apertura de las nuevas divisiones de Tercer Año? ¿Recibió alguna instrucción la Rectora del CNBA sobre qué hacer con los alumnos del TV que pasaban de Segundo a Tercer Año? ¿Contaba la UBA con que una alta cantidad de alumnos libres (ver "Libre, como el sol cuando amanece...") resolviera por sí sola la cuestión, quedando tan pocos alumnos en condición de regulares que la apertura de divisiones se vería evidentemente injustificada? Y una pregunta final, casi anecdótica: ¿González Gass decidió abrir las divisiones de Tercer Año porque es una insubordinada o porque no recibió respuesta por parte de la UBA?

El periplo del pedido de refuerzo presupuestario entre el 5 de noviembre de 2009 y el 22 de marzo de 2010 -inicio del Ciclo Lectivo- es fácilmente constatable. ¿Por qué la UBA no respondió a tiempo? ¿Fue un error de González Gass abrir las divisiones de Tercer Año sin autorización? ¿Realmente el eje del problema son las tres divisiones del TV? Si un alumno tuviera que responder tantas preguntas durante una mesa de examen en marzo, seguramente se quedaría libre.

Aquí está el pedido inicial de refuerzo presupuestario por parte del CNBA, luego rectificado por la errata en la cantidad de horas cátedra. Por otra parte, también les ofrecemos la nota de la Secretaria de Asuntos Académicos.

"Libre, como el sol cuando amanece..."

Contrariamente a lo que suele decirse, los números no hablan por sí solos. Las frías estadísticas, sin un análisis cualitativo que las contextualice y desarrolle, terminan aportando poco y nada en el debate en torno a cualquier tipo de problema. De manera inversa, análisis más o menos sesudos o ambiciosos ven fuertemente limitado su campo de acción si no se encuentran acompañados por datos concretos que los sustenten.
Realizamos esta introducción porque en este caso incurriremos -lamentablemente- en una falencia del segundo tipo: nos faltarán datos para sostener lo que vamos a decir. Sin embargo, elegimos decirlo porque los datos existen y sería pertinente que se buscaran y se dieran a conocer.
La información a la que estamos haciendo referencia está relacionada con la cantidad de alumnos que se quedan libres tras las mesas de examen de diciembre y marzo. Cualquier tipo de análisis que se haga al respecto debería contar con la estadística detallada de cantidad de alumnos que se llevan materias -y no sólo en los últimos años sino también en lustros anteriores-. No será el nuestro -lamentablemente, como dijimos- un análisis ejemplar en este sentido.

Desde hace ya varios años, el hecho -normal pero traumático- de tener que rendir muchas materias durante diciembre y marzo se ha naturalizado y desproblematizado. Dicha situación, en sí misma, no constituye inconveniente alguno: aprobar una materia en tales instancias forma parte de las reglas del juego y no debería llevar a ningún tipo de estigmatización o juicio de valor. Sin embargo, mientras ciertas representaciones sobre las mesas de examen se relajan, un dato se mantiene firme e incólume: el límite de una materia previa.
La desproporción, pues, entre cantidad de materias que debe rendir un alumno y el alto porcentaje de aprobación de las mismas que debe tener para continuar como alumno regular en el colegio, suele llevar -y a esto queremos llegar- a una gran cantidad de alumnos libres.

Entre 2009 y 2010 una cantidad muy alta de alumnos (¿recuerdan lo que decíamos de la importancia de los datos?) quedaron libres. "¡El fracaso es de las autoridades!", pregonaba un cartel pegado en el Claustro Central. Esta asignación de responsabilidades es lo suficientemente rápida como para hacernos sospechar: ¿son las autoridades del CNBA responsables de que haya una elevada cantidad de alumnos libres? ¿Son responsables los profesores? ¿Los alumnos? ¿Los padres? ¿Aníbal Ibarra? El problema es complejo y exige una análisis profundo y bienintencionado.
Si el interrogante fuera "¿por qué se quedan libres tantos alumnos?" la respuesta sería, a nuestro entender, sencilla: porque deben rendir muchas materias durante diciembre y marzo y no llegan a aprobar la cantidad necesaria -por lo menos, todas menos una- como para mantener su condición de alumnos regulares. Para confirmar esta presunción, bien valdría contar con la estadística detallada de alumnos con exámenes en diciembre y en marzo y observar si aquellos que se quedan libres son los que tienen una cantidad considerable de exámenes por rendir.
Ahora bien, la cuestión central reside, según nuestra opinión, en otro punto: ¿por qué se llevan tantas materias los alumnos?
La respuesta inmediata es, sin lugar a dudas, la más antipática: "porque no estudian nada". Aunque suene políticamente incorrecto decirlo, debe ser considerado: ¿están los jóvenes de hoy en día poco dedicados al estudio? Supongamos que la respuesta fuera afirmativa. Ahora bien, ¿podrían los jóvenes de hoy en día estar dedicados al estudio como lo estaban los jóvenes de ayer? Supongamos que la respuesta fuera negativa e incluyamos aquí cuestiones tales como las nuevas tecnologías, los cambios en las organizaciones familiares y sociales y otras yerbas (precisamente).
Pero estos jóvenes -que serían "una manga de vagos" que no quieren estudiar- no son los únicos presentes en las aulas. ¿Qué pasa con los profesores? ¿Son los profesores responsables de que los alumnos se lleven tantas materias? ¿Son demasiado exigentes? ¿No explican con la suficiente claridad? ¿Evalúan de la manera adecuada y en una cantidad de veces que permita levantar las notas? ¿Cuentan con criterios unificados y con cierta dirección de un Jefe de Departamento, o la libertad/ libertinaje de cátedra prima por sobre cualquier otra consideración? ¿Cuentan con la disponibilidad o la formación necesarias como para colaborar en los procesos de aprendizaje de los alumnos con mayores dificultades?
Los interrogantes se multiplican lo suficiente como para dar a entender que los profesores son, desde ya, tanto una parte del problema como una parte de la solución. Pero volvamos ahora al cartel pegado en el Claustro Central... ¿y las autoridades?
¿Es la Rectora del CNBA responsable de que entre 2009 y 2010 se hayan quedado libres tantos alumnos? Según el Rector y el Consejo Superior de la UBA, sí (volveremos más adelante sobre este punto).
Durante la extensa gestión de Horacio Sanguinetti, ¿no había alumnos libres? Seguramente no (una vez más, ¡hay que mirar las estadísticas!). O seguramente había menos. ¿Pero por qué? Seguramente, o porque Sanguinentti era un rector ejemplar, o porque los jóvenes de entonces sí que estaban interesados en estudiar, o al menos provenían de contextos familiares que los motivaban en esa dirección...
Estudiantes, profesores, autoridades y familiares de los alumnos son parte del problema y de la solución. Sería una falacia -cuando no una canallada- asignar absoluta responsabilidad de un lado hacia otro, sea cual fuera. Colocados en un marco académico, debería desarrollase con rigurosidad, responsabilidad y humanismo la búsqueda de la solución de este y cualquier otro problema.

No obstante, tanto los estudiantes, como los profesores, las autoridades y los familiares se encuentran inmersos en un marco que excede naturalmente lo académico. Nos referimos a fenómenos que, por omnipresentes, se vuelven invisibles para algunos: los contextos social e histórico, por caso. Demos un ejemplo sencillo: durante 2009 -año que desembocó en una escandalosa cantidad de alumnos libres- hubo un extenso receso invernal producto de la recordada epidemia de Gripe A. ¿Pudo haber afectado el cambio en el calendario escolar en el desempeño de los alumnos? ¿Hasta qué punto vieron modificada su planificación pedagógica los profesores? ¿Qué cambios debieron realizar las autoridades en la confección de las mesas de examen? ¿A alguien del Consejo Superior de la UBA le interesa esto?

Dentro del CNBA, la cuestión de los alumnos libres ha sido -y está siendo- objeto de reflexión, debate y propuesta. Se ha indagado la posibilidad de que los alumnos libres presencien las clases como oyentes. Se ha aumentado considerablemente la oferta de clases de consulta tanto para alumnos regulares como libres; al mismo tiempo, se ha solicitado que dichas clases no sean sólo de consulta. Muchos profesores acuerdan espacios de encuentro a contraturno con sus alumnos para resolver sus inquietudes. Muchos padres envían a sus hijos a profesores o academias particulares. Otros tantos alumnos confían en su capacidad para rendir muchas materias entre diciembre y marzo... En definitiva, existen muchas formas de pensar un problema y muchas formas de resolverlo. El interés común -la resolución del problema- debe ser el fin en el que converjan los diversos puntos de vista.

Ahora bien, asignar responsabilidades de forma unidireccional y mecanicista no parece ser la manera adecuada de lidiar con una cuestión de este tipo. Y peor todavía: valerse de un problema que atañe directamente al eslabón más importante de la comunidad educativa -los alumnos- para ejercer presión y justificar acciones que están justificadas en otra esfera no parece ser la mejor manera de conducirse en un ambiente académico. ¿A qué viene este comentario?
En diciembre de 2009 fuentes cercanas a Vicerrectoría nos comentaron que desde la UBA se consultaba con insistencia la cantidad de alumnos por curso y la cantidad de alumnos que debían rendir materias. ¿Contaba la UBA con que una alta cantidad de alumnos libres serviría para justificar la no apertura de cursos en el TV? ¿Enarbolaba la UBA las banderas del "no hay mal que por bien no venga" y "al mal tiempo, buena cara" y veía en la alta cantidad de alumnos libres una posibilidad de ahorrar recursos de un presupuesto siempre escaso? ¿Es el presupuesto de la UBA lo suficientemente escaso como para regatearle al CNBA el dinero necesario para la apertura de divisiones en el TV aprobada por el mismo CS? Esta vez, sí sería bueno que los números hablaran por sí solos.

miércoles, 28 de julio de 2010

Una carta que corta

El 30 de diciembre de 2009 la Dra. en Ciencias de la Educación Edith Litwin, Secretaria de Asuntos Académicos de la Universidad de Buenos Aires, envió una carta "a los padres y familias de los ingresantes a los establecimientos secundarios de la UBA" en la que saluda a sus destinatarios, los felicita y les da la bienvenida de rigor a la comunidad educativa de las Escuelas Medias.
La misiva transita mucho de los lugares esperables en las comunicaciones de este tipo:

- "Nuestra Universidad tiene una larga y productiva trayectoria pedagógica y es, en muchos campos, un referente importante de la región y el mundo".
- "Ustedes han puesto a sus hijos bajo nuestra orientación y con ello han dado una prueba más de la confianza que despiertan nuestros claustros. Para nosotros, esa decisión que ustedes han adoptado representa un compromiso central".

Y así por el estilo.
Sin embargo, lo interesante de la carta de la Dra. Litwin reside en otra parte, en aquella que concierne a "pensar las mejores condiciones para la educación de estos niños y jóvenes", en general, y, en particular, al Turno Vespertino del CNBA (y no, como veremos, de la ESCCP). Es necesario que leamos con atención esta sección:

"Definir lo mejor de una pedagogía para los adolescentes y los jóvenes no es sencillo en una época como la que vivimos (...).
La época nos desafía con posibilidades inimaginables hace unos años pero también nos plantea incertidumbres y posibles riesgos que debemos atender para que la educación de nuestros hijos transcurra en ambientes inteligentes y seguros que los estimulen a dar de sí lo mejor de sus posibilidades.
Los adultos destacados por sus cualidades académicas y poseedores de la valentía que requieren los tiempos, como sin duda son nuestros profesores, serán capaces de encontrar y hacer los cambios que las escuelas en su dinamismo cotidiano requieren para garantizar esos ambientes.
En el tema de pensar las mejores condiciones para la educación de estos niños y jóvenes no hay problemas pequeños ni poco importantes. Desde los mejores horarios para el estudio hasta las cuestiones más sofisticadas en cuanto al nivel de los contenidos disciplinares pasando por toda la gama de cuestiones que garantizan un trato físico, emocional y social adecuado [sic]. Todas son cuestiones a ser tomadas en cuenta, analizadas, evaluadas y objeto de revisión y ajuste, si ello se hace necesario (...).
Hemos solicitado a la Sra. Rectora del Colegio Nacional Buenos Aires[sic] que arbitre todos los medios a su alcance para que, sin que se pierdan puestos de trabajo docente ni disminuya la cantidad de alumnos ingresantes, los menores que próximamente asistirán al Colegio Nacional de Buenos Aires puedan hacerlo en turnos diurnos y reciban toda la seguridad que nuestro cuidado puede ofrecerles. Respondemos así a la amplia solicitud de padres que velan por el cuidado de los jóvenes, pretenden preservar espacios de encuentros familiares en los horarios habituales de reunión y, se preocupan por la seguridad de sus hijos en la zona del establecimiento [el resaltado es nuestro].
Con el deseo de un buen inicio de este trayecto de formación que en el 2010 inician sus hijos los saluda cordialmente..."

Resumiendo: en esta carta la Secretaria de Asuntos Académicos de la UBA informa que le han solicitado -¿quiénes? ¿Ella y el Rector de la UBA? ¿Ella y el Consejo Superior?- a la Rectora del CNBA algo bastante difícil de hacer: trasladar las divisiones de Primer Año 2010 del TV a los Turnos Mañana y Tarde... eso sí: "sin que se pierdan puestos de trabajo docente ni disminuya la cantidad de alumnos ingresantes".
¿Por qué decimos que, a nuestro entender, esto implica una tarea difícil? Pues porque la Dra. Litwin escoge lisa y llanamente ignorar una cuestión fundamental: ¿en qué aulas estudiarán los alumnos de Primer Año? ¿Está la infraestructura del CNBA en condiciones de ver aumentada en esa cantidad los alumnos durante los "turnos diurnos"? ¿Qué se piensa hacer en los años siguientes?

Estas preguntas quedan sin respuesta. Ahora bien, ¿qué argumentos esgrime la Dra. Litwin para solicitar esa modificación? Los acabamos de leer: parece ser que la noche no es el mejor momento para estudiar, parece ser que la zona cercana al Cabildo es muy insegura, parece ser que ese horario perturba "espacios de encuentros familiares".

Demos por válidos estos argumentos. Una pregunta inocente, entonces, se nos origina: si la Dra. Litwin está tan preocupada por estas cuestiones que atañen a los jóvenes y a sus familias, ¿por qué no pide el mismo cambio en la ESCCP? ¿Acaso la calle Marcelo T. de Alvear es significativamente más segura que Bolívar? ¿Acaso la oscuridad de la noche contribuye a formar mejores peritos mercantiles, pero conspira contra el estudio de los bachilleres? ¿Acaso las familias de la ESCCP no se preocupan por estos asuntos?
(Estas preguntas se originan tras haber aceptado los argumentos de la carta. Otro camino a recorrer sería el de demostrar que dichos argumentos no son válidos o suficientes como para solicitar los cambios pedidos. Dejamos esta tarea -no muy ardua- en manos de los lectores).

Fuentes cercanas a Rectoría nos han informado que un día anterior, el 29 de diciembre, la Dra. Litwin había comunicado a la Rectora del CNBA el cierre del TV a partir del año 2010. Lamentablemente, no contamos con una copia de dicha notificación. De cualquier manera, inmediatamente el Consejo de Escuela Resolutivo, la Asociación de Profesores y los Jefes de Departamento se manifestaron enérgicamente en contra de cualquier tipo de medida en detrimento del TV y solicitaron la continuidad del proceso de ampliación del mismo (estos documentos, al igual que la carta de la Dra. Litwin, fueron publicados en la página web del CNBA).

El TV, que dos años atrás iniciaba por medio del CS de la UBA un positivo proceso de ampliación (ver "Tres nuevas divisiones para el Turno Vespertino") encuentra ahora una dura traba en la Secretaria de Asuntos Académicos, que promueve ya sea la reducción del mismo, ya sea su cierre definitivo. La pregunta -una vez más, inocente, ingenua- es ineludible: ¿por qué? Tratemos de especular e indagar un poco:

- Por esa misma época -diciembre de 2009- fuentes cercanas a Vicerrectoría nos transmitían su sorpresa ante cierto ensañamiento que notaban en las autoridades de la UBA con respecto al CNBA. ¿Es suficiente este ensañamiento para responder al interrogante de por qué se pretende reducir el TV en una escuela media de la UBA y no en otra? ¿En qué consiste dicho ensañamiento? (Volveremos en otra ocasión sobre este punto).

- Una solicitud de cierre o reducción de un turno -vale decir, una medida de considerable magnitud-, ¿no amerita una nota del Rector o del Consejo Superior? Más allá de las funciones que le son propias, ¿por qué es la Dra. Litwin la encargada de solicitar ese cambio y de comunicarlo tan particularmente a los padres de los alumnos ingresantes? No entendemos mucho de esto, pero frases tales como "dar/ no dar la cara" y "pagar el costo político" nos resuenan como ecos en una oscura y vespertina noche.

Terminemos con una nueva pregunta ingenua, acaso la más ingenua de todas:

- ¿Por qué estas cuestiones tan importantes salen siempre a la luz antes de un receso?

La carta de la Dra. Litwin -sin firma-, tal cual se publicó en la página web del CNBA. Para leer con atención.


martes, 27 de julio de 2010

Tres nuevas divisiones para el Turno Vespertino

El 12 de diciembre de 2007 se publica la resolución Nº 3493 del Consejo Superior (CS) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). La misma representaría -hasta ese momento- la definición del expediente Nº 45 766/07 iniciado por el Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) referido a "propuesta creación de tres divisiones a partir del ciclo lectivo 2008 -1er. año turno vespertino-".

La iniciativa de ampliar el Turno Vespertino (TV) se origina en el deseo -no siempre declarado- de aumentar la cantidad de vacantes disponibles para los alumnos ingresantes al CNBA. La creación de nuevas divisiones, por otra parte, permitiría trabajar con cursos menos numerosos, de unos 30-32 alumnos en lugar de 37 (número máximo de pupitres presentes en las aulas), sin reducir la cantidad de vacantes. Ampliar el TV, por lo tanto, implicaría una mejora tanto cuantitativa como cualitativa, en el marco de un colegio de excelencia académica, público y gratuito.
Como si esto fuera poco, pasar de dos a cinco divisiones por año en el TV significaría, además, colocar en igualdad de condiciones a este turno con respecto a los otros dos del mismo colegio y al CNBA con respecto a la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini (ESCCP), institución en la que el TV cuenta con cinco divisiones por año, y no con dos.

Hechas estas consideraciones, es muy importante ahora que nos detengamos en los dos documentos mencionados. El expediente Nº 45 766/07 se encabeza de la siguiente manera:

"El agregado de tres divisiones de primer año al turno vespertino en el ciclo lectivo 2008, originará en la proyección de los años sucesivos, la carga horaria, la designación de preceptores y de ayudantes de clases prácticas, que se detalla más abajo, a fin de permitir el cálculo del refuerzo presupuestario que se necesitará año tras año".

El expediente incluye a continuación cinco tablas que informan las horas y los cargos que se procuran agregar desde 2008 hasta 2012, año en el que quedarían cubiertas las cinco divisiones en los cinco años del TV del CNBA. Aprobar la propuesta formulada en este expediente significaría -salvo indicación contraria- aceptar el plan de creación de divisiones hasta Quinto Año 2012.

Ahora bien, la resolución (CS) Nº 3493 destaca -en su artículo 1º-"Autorizar al Colegio Nacional de Buenos Aires a crear TRES (3) divisiones de primer año según el detalle que obra en planilla anexa".
Dicha planilla anexa repite lo solicitado por el expediente Nº 45 766/07 para los cursos de Primer Año de 2008. El artículo 2º, por su parte, se dedica a un asunto no poco importante: el dinero.
"El gasto será atendido con recursos propios de dicho Establecimiento [el CNBA] y el presupuesto del ejercicio 2008".

Evidentemente, tenemos aquí un problema que, desde nuestro punto de vista, no se ha señalado oportunamente con la debida atención.
El presupuesto del CNBA debería aumentar a la par de las divisiones nuevas que se crean; asignarle al mismo CNBA el deber de solventar con recursos propios dicha ampliación sería, por un lado, improcedente y, por el otro, riesgoso, ya que, en definitiva, estaríamos en un caso de arancelamiento -directo o indirecto- de la educación pública (imaginemos, si no, a las autoridades del CNBA ideando métodos para aumentar los recursos propios y poder solventar las nuevas divisiones).
Por el momento, interpretemos el artículo 2º como una solución momentánea que tranquilizaba a la comunidad educativa -¡se amplía el TV! ¡Más CNBA para todos!- y que, en todo caso, implicaría que en los años sucesivos se tengan que pedir refuerzos de partidas presupuestarias, algo en lo que toda autoridad pública debería estar más o menos amaestrada.

Pero no es éste el único problema. ¿Qué pasa con el artículo 1º de esta resolución? ¿Qué implica la creación de tres divisiones en Primer Año del TV 2008? Creemos que hay tres interpretaciones posibles:

a) En 2008 se crean tres divisiones en Primer Año; en 2009, tres en Segundo; en 2010, tres en Tercero, y así hasta cubrir los cinco años, por lo que a partir de 2012 los tres turnos del CNBA tendrían cinco divisiones por año y por turno.
b) En 2008 se crean tres divisiones en Primer Año; en 2009, tres en Segundo; en 2010, tres en tercero, y así hasta cubrir los cinco años, por lo que en 2012 finalizaría sus estudios una promoción privilegiada del TV que tuvo cinco divisiones en su año, cuando en el resto de los años del turno había sólo dos.
c) En 2008 se crean tres divisiones en Primer Año; en 2009... bueno, en 2009 los alumnos de esas divisiones se anexarían a las dos divisiones ya existentes, ya que la resolución de creación de divisiones estipula que la ampliación es sólo para Primer Año (en todo caso, se le podría recomendar a los docentes que ahuyentaran a los alumnos de las nuevas divisiones con arbitrariedades y malos tratos... bueno, es una sugerencia).

La opción que preferimos, claro está, es la a).

Pero podemos simplificar aún más este dilema interpretativo: crear divisiones en primer año (resolución Nº 3493), ¿implica crear escalonadamente divisiones en segundo, tercero, cuarto y quinto (expediente Nº 45 766/07)? Creemos que cuestiones algo intangibles como el sentido común y la buena fe llevan a responder que sí.

Conclusión: la resolución Nº 3493 aprueba lo propuesto por el expediente Nº45 766/07. El TV del CNBA tendrá a partir de 2008 cinco divisiones por año, por lo que en 2012 completará su grilla y habrá -de primero a quinto año- cinco divisiones a la mañana, cinco divisiones a la tarde y cinco divisiones a la noche, tanto en el CNBA como en la ESCCP.

¡Enhorabuena! ¡Más y mejor educación pública de excelencia para más estudiantes! ¡Esto hay que celebrarlo! (Pero... ¿quién paga la fiesta?).


Aquí está la resolución 3493 para imprimirla y enmarcarla.

El pulpo Paul

Comenzamos nuestras publicaciones con un poco de humor -que, dicho sea de paso, procuraremos que no escasee-. La siguiente viñeta fue publicada en Página 12 el martes 13 de julio de 2010.